Posted on Friday 25 January 2008
Anoche, como todas las noches antes de caer en brazos del ansiado Morfeo, me dedicaba a repasar los canales de televisión sin nada que llamara mi atención por más de dos minutos, veía deportes, películas antiguas que ya las había visto cientos de veces y programas de entretenimiento nada o poco entretenidos. Estaba en ese estado de trance al sueño cuando sin querer, vi una noticia que me llamó mucho la atención; en la ciudad de México el gobierno estaba iniciando un nuevo plan de transporte terrestre, el cual consistía en la operatividad de buses de transporte público exclusivamente para mujeres. La idea del gobierno de la ciudad federal mexicana me sonó absurda en un primer momento, así que me quedé prendido viendo el informe completo.
En el reportaje, varias mujeres eran entrevistadas sobre su posición respecto a esta nueva alternativa de transporte planeada por el gobierno, ante la pregunta, todas las mujeres daban como respuesta el apoyo a la idea del gobierno, muchas justificaban la necesidad y la buena idea de tener un transporte público exclusivamente femenino, ya que en los buses normales (es decir en los que iban hombres y mujeres tradicionalmente), muchas veces las mujeres se veían atrapadas en situaciones incómodas ante hombres que aprovechando el exceso de personas en los buses, se pegaban demasiado a ellas, intentando tocarlas y faltándoles el respeto. Otra de las razones que daban las mujeres entrevistadas era que en los buses femeninos se sentían más cómodas y seguras, ya que en los buses tradicionales muchas veces los amigos de lo ajeno hacían de las suyas. El representante del gobierno justificaba este proyecto diciendo que lo que se buscaba era brindar una mayor seguridad y calidad de servicio a mujeres que se transportaban con niños y mujeres de avanzada edad. El objetivo primordial del servicio era mejorar la calidad de vida del mexicano, esto quiere decir en este caso, despojar al sexo femenino de las incomodidades normales que viajar en buses de transporte público implica.
Este suceso puede parecer anecdótico e incluso una idea algo absurda por parte del gobierno, pero si meditamos un poco sobre el tema e intentamos buscar el trasfondo del hecho, podríamos suponer este acontecimiento como una consecuencia del estado actual en que se encuentran los valores en México. La idea de separar al sexo femenino del masculino en el transporte público, puede deducirse como consecuencia de razonamiento bastante simple: la mayoría de las quejas hechas por mujeres en el transporte público son por falta de seguridad, robos, falta de educación por parte de los hombres para ceder el asiento reservado y por la molestia de hombres que se pegan o intentan acariciarlas indebidamente. Ante este problema, la idea de crear un transporte exclusivo para mujeres surge tentadora, pues lo que se hace es sorprender al público con la idea y a ala vez, ocultar un problema mucho más grande.
Pienso que el problema esencial radica en una excesiva carencia de valores, el hecho de que cada vez las quejas por falta de respeto o por sencillamente un autismo educativo en la sociedad sean mayores, indica que el ciudadano se va degradando gradualmente hacia un estado individualista y desinteresado por el bienestar social, cada vez la importancia totalizadora del yo frente al nosotros va abriéndose camino en una sociedad influenciada masivamente por una tendencia hacia la violencia, la competitividad y el pensamiento liberal, muchas veces confundido con el actuar desmedido y pervertido de muchos hombre. El plan de transporte exclusivo para mujeres puede ser considerado como una buena idea, pero no como la solución para el verdadero problema. La ausencia de valores en la actualidad debe ser combatida mediante la adecuada educación, sino la posibilidad de alcanzar el nivel de una sociedad peor será cada vez más latente.