México, un país abierto a la educación

Posted on Monday 12 November 2007

Cuando mi amigo Hernán, me comentó que viajaba a estudiar rumbo a México, no lo podía creer. El que había sido a lo largo de toda su vida, un muchacho tímido y parco, estaba a punto de enrumbarse a otra nación, listo para cambiar su destino. Al oír sus palabras me di cuenta del gran interés que tenía por realizar este viaje. Gracias a una beca que había conseguido por intermedio de su universidad, obtuvo la oportunidad de seguir sus estudios en territorio azteca. Los días transcurrieron y yo seguía comunicándome de manera constante con él. Se le notaba un poco ansioso por empezar esta nueva travesía y cada vez que nos encontrábamos, me comentaba algo nuevo de México. Habían oportunidades hasta que me repetía lo mismo. Me comentaba de su cultura, de sus costumbres, de su hospitalidad, de sus playas, de sus monumentos arquitectónicos y de muchas cosas más. Yo tan solo lo escuchaba y ponía atención a lo que me contaba. Así los días fueron pasando uno a uno hasta que llegó el día esperado. La despedida fue emotiva y a las pocas horas, una llamada me sorprendía en medio del trabajo. Era Hernán. Ya había llegado a su destino y estaba a punto de dejar el aeropuerto. Se le notaba contento. Eso era bueno. Prometió volverme a llamar unos días después para contarme todas las novedades respecto al inicio de sus clases. Y lo dicho se cumplió siete días más tarde. Tuvo que transcurrir una semana para que se volviera a comunicar conmigo. Cuando lo hizo, se le notaba cansado al momento de hablar. Parecía que hubiera tenido un largo y agotador día. Y así fue. Según lo que me contaba, esa tarde se había matriculado oficialmente en la universidad que le dio la beca. Además, toda la mañana de ese día, y de los anteriores también, estuvo regularizando todo el papeleo que le pedían para poder estudiar en México. Casi al culminar la llamada, me prometió que volvería a llamar cuando ya estuviera llevando sus primeros cursos. La carrera que él había estado estudiando aquí era Ingeniería Civil y allá iba a pulir aún más todos los conceptos que ya tenía en su poder respecto a esta profesión.

Las semanas pasaron y no me di cuenta del tiempo que había transcurrido hasta ese instante. Casi un mes después de la última llamada de Hernán, volví a recordar su promesa. Es más, no debo negar que me preocupó un poco que no se haya comunicado. Sin embargo, dos días después, me llamó nuevamente. Se le notaba contento y entusiasmado con la nueva vida que estaba llevando por tierras mexicanas. Me contó que los cursos que llevaba eran muy buenos. También, la calidad de sus profesores. Además, el material con el que contaba para realizar sus estudios era de primera. No había nada de lo que se pudiera quejar. Es más, la hospitalidad de los mexicanos lo había cautivado. Tanto así que ya estaba saliendo con una chica que conoció los primeros días de clases. En medio de todos los temas que me contaba, a su parecer la infraestructura de la universidad en la que está estudiando es impresionante. Tiene de todo para poder desarrollarse como un gran profesional. Para él, estudiar en México, es una de las mejores cosas que le han podido pasar en su vida. Considera que es un país propicio para instruirse. En todos sus niveles. Porque ha conocido otros amigos extranjeros, que tienen hermanos pequeños que están en la escuela, y el trato y la calidad educativa es la misma que él percibe estando en la universidad. En sí, sus planes a futuro son concluir su beca y quedarse a vivir unos cuantos meses más en territorio mexicano. La idea de quedarse a vivir indefinidamente le seduce. Aunque, hay que tener en cuenta que es muy temprano pensar en esa posibilidad. Pero allí está, latente, y lista para volverse realidad. Ahora, tan solo le queda a Hernán una cosa por hacer. Seguir llamándome y que me cuenta más detalles de su aventura mexicana. Aventura que le está dejando alegrías personales y sobretodo académicas. Por eso, le creo cuando me dice que México es una perfecta opción para estudiar. Tan solo me queda esperar más noticias de él y seguir corroborando esta afirmación.

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