Posted on Thursday 22 November 2007
Hay muchos autores que abordan en una gran variedad de textos este tema. Es más, nos muestran una serie de datos e informaciones teóricas que nos permiten comprender mejor la realidad de la comunicación organizacional. Estas referencias en algunos casos están centradas en el ámbito de la comunicación organizacional mexicana. En sí, toda esta idea parte de un concepto general basado en las diversas experiencias que rodean al ser humano. Siendo una de éstas la comunicación. En este caso se le menciona de una manera simple pero definida desde una perspectiva que enmarca el hecho que el hombre decidió intelectualizar el asunto comunicativo. Es decir, empeñó su creatividad para ubicarlo como el sistema nervioso central de una sociedad. Después, otro aspecto que también es de suma importancia en este proceso es el que se relaciona a las preocupaciones que están orientadas hacia la efectividad de la comunicación en la organización. En esta parte especifica, encontramos el caso mexicano y todas las variantes que han sucedido en este a lo largo de los últimos años.
En primer lugar, lo ideal es centrarse en hechos concretos que atañen a la comunicación organizacional. Se debe reconocer la labor de las interacciones comunicativas dentro de la organización. En si, resaltar el valor de éstas ya que construyen una especie de fuerza interna que permite enfrentar a los terremotos del entorno laboral. Asimismo, cabe señalar que la comunicación en la organización no es la única estrategia para resistir los embates del mercado. Por este motivo, se necesita una construcción teórica en el ámbito de la Comunicación Organizacional que se aleje de las concepciones clásicas y monotemáticas que se han referido a este tema en los últimos tiempos.
Tras esgrimir los errores que puedan afectar a las organizaciones, podemos pasar a detallar el caso mexicano con mayor tranquilidad. Aquí, se debe pasar a detallar una serie de posibles soluciones que lleguen a plasmar los objetivos reales de la Comunicación Organizacional en México. En sí, estos objetivos no deben incidir en los errores del pasado. O sea, en concepciones que vuelvan a los sujetos en seguidores y seguidos o hipnotizadores e hipnotizados. Estas ideas conllevan a que no se pueda llevar a cabo una eficaz labor en la comunicación organizacional. Y aún más en una nación como la mexicana que a lo largo de su historia ha estado marcada por este tipo de situaciones. Además, se debe tener presente el pasado teórico de la comunicación. Primero desde una concepción general y posteriormente desde la visión particular de la sociedad mexicana. Aunque, no debemos olvidar que todo lo mencionado anteriormente debe estar ligado al hecho de crear una conciencia en las personas para que así la tarea de poner en relación los componentes de la sociedad organizacional pueda darse de una manera más sencilla pero a la vez muy efectiva.
De otro lado, enmarcados bajo las nociones de la Teoría Social de la Comunicación, podemos definir a la Comunicación Organizacional como la construcción y el fortalecimiento de factores comunes que deben estar unidos bajo una misma premisa. Una premisa cuyo corolario es llegar a consolidar la meta de la organización y el respeto a las diferencias que propicien la identidad y la cohesión como fuerza de grupo en los diversos trabajos que se puedan dar en las empresas mexicanas. En resumen, todo lo mencionado, debe facilitar el camino en la tarea de construir el camino para que las personas puedan formar parte de una organización.
Por otra parte, no se debe dejar de lado la idea que la organización no es un ente autónomo que genere información sino que los datos brotan de todas las entidades que la conforman. Es decir, pequeños grupos de seres humanos constituidos en torno a objetivos específicos. Por este motivo, es que se necesita tanto la comunicación y todas sus variantes. En el caso mexicano, este hecho se está comenzando a dar con mayor relevancia y por eso se han visto progresos importantes.
El comunicador organizacional mexicano se centra en las pautas de acción ya que esa es la razón de ser de la gente organizada. Para lograr este cometido, deben repensar los niveles en los que trabajan y a los que deben de laborar. Es por este motivo, que el comunicador organizacional mexicano lleva al nivel máximo de profundidad las relaciones de los actores de su proceso. Esto quiere decir que debe lograr el reconocimiento de los objetivos de la organización y del elemento humano para que compartan motivaciones y respeten las diferencias que en el camino se hayan presentado hacia una meta común. Esta última afirmación, podría decirse que enmarca casi todo lo dicho hasta el momento.
Por último, nos dice que una tarea importante del comunicador organizacional radica en la recuperación del acto comunicativo en todas sus modalidades. Aunque claro está deben estar adaptadas a las necesidades de las empresas. Lo ideal es que en la comunicación organizacional en general y en el mexicana también, se prime la ética y el compromiso por encima de todo. La respuesta idónea para culminar con este texto sería ésta. Para lograr una efectiva comunicación organizacional se debe prever, planear y organizar. Y eso es justo lo que se está dando en el caso mexicano. Por eso, el avance significativo que han tenido en este rubro desde hace algunos años atrás.