Posted on Wednesday 23 January 2008
Para todos es sabido que la prostitución es un tema que no deja de estar sobre la mesa, la prostitución en muchos países, especialmente de Latinoamérica se ha convertido en un negocio muy rentable, cientos de hoteles y hospedajes que ofrecen compañía femenina a cambio de un dinero extra sumado al costo de la habitación, interminables barrios y zonas rosas reconocidas por su variedad a la hora de ofrecer placer por unas cuantas monedas. Una realidad que ya casi no preocupa si no es porque muchas veces también el tema refiere la inseguridad y la falta de limpieza con la que atienden las vendedoras de cariño.
El tema sobre el negocio del amor no es tan tedioso, muchos nos hemos acostumbrado ya a verlas por las calles e incluso a escuchar de ellas en la televisión, en las noticias que reportan algunas detenidas o por algún escándalo que se arma en disputa de sus clientes. La prostitución en algunos lugares de Europa es incluso legal, las autoridades han determinado zonas exclusivas, barrios completos en los que el negocio del sexo esta legitimado y formalizado, se guardan las medidas de seguridad y de salud requeridas por las autoridades, se sigue ciertas reglas y detalles que permiten el libre establecimiento, casi como si fuera un rubro de negocio más. En países menos desarrollados o quizás con un pensamiento mucho más tradicional, la prostitución es un problema mucho más grave, ya que se considera ilegal y por consiguiente un atentado contra la moral y las buenas costumbres. El negocio del sexo sin embrago, es uno de los negocios más rentables del mundo.
Lo preocupante es que este negocio cada vez va alcanzando límites que se exceden, una versión similar de la prostitución es aquella que se realiza con menores de edad, con niñas y niños que son utilizados e incluso obligados a mantener relaciones sexuales a cambio de dinero. Revisando algunos artículos en Internet y en revistas, pude constatar que el negocio de la prostitución de niños ha ido aumentando preocupantemente en los últimos años, cada vez es más frecuente la aparición de redes clandestinas que ofrecen a niños y a niñas de 13 a 15 años como si fueran prendas de alquiler, en la mayoría de los casos, los menores son obligados a consumar el acto, por miedo a la represión o porque simplemente es su única manera de conseguir dinero para sobrevivir.
La prostitución infantil en los países del África es mucho más preocupante todavía, ahí se les ofrece como mercancía e incluso la edad de los niños es mucho menor, increíbles sumas de dinero solventadas por personas anónimas que viajan desde distantes lugares del mundo para llevar acabo sus bajas pasiones, cientos de personas que basan su existencia en este negocio y que recogen niños de la calle para obligarlos luego a prostituirse a cambio de casa y comida. Estos niños pierden su inocencia, sus valores y la posibilidad de una educación y una vida justa y decente, son convertidos en mercancía intercambiable por sumas de dinero. No solo sufren físicamente, sino que el daño psicológico que afrontan muchas veces es irremediable, muchas veces termina por ahogarlos en una vida que ningún ser humano merece.