Posted on Friday 11 January 2008
La educación en México se ha regido en base a dos conceptos en los últimos año: la globalización y la competitividad, dos conceptos que se han instaurado en casi todos las reformas de Latinoamérica, influenciados por la poderosa corriente europea y América. Las nuevas tendencias no se marcan de este lado del planeta y resta únicamente la asimilación y la prontitud en los cambios, para asì aseguran una semejanza a las nuevas exigencias que vienen desde lejos y que determinan las posibilidades de educación, trabajo y de vida como consecuencia.
La política exterior domina al país ahondando en las diferencias sociales, aperturando cada vez más la brecha entre las clases económicas y por tanto, asiendo cada vez más clara la diferencia entre los desarrollados y los sub desarrollados que nunca dejaran de serlo. La influencia del exterior a la que México (como cualquier otro país de este lado del continente) esta sometido, sopesa en los jóvenes la tendencia de seguir e idealizar la vida norteamericana, resaltando la individualidad y la excesiva competencia, a veces desleal. Otro sector menos afortunado, y quizás el de mayores porciones, cae en el tedio y la frustración al no poder seguir el ritmo de vida exigido por el mercado globalizado.
La globalización si bien permite la difusión de información de manera más rápida y a lugares que antes eran calificados como inaccesibles, también distorsiona la realidad y las capacidades. Resalta culturalmente a algunos y disminuye a otros, creando en el inconsciente colectivo una sensación de abandono a lo que somos para imitar lo que más se acepta, lo que los estereotipos venden. El concepto de competitividad en la educación mexicana esta muy ligado al primero, pues una apertura del mercado laboral permite una mayor valoración de oportunidades y al mismo tiempo una mayor exigencia del mercado al brindar las oportunidades laborales. Entonces la competitividad se convierte en una carrera por estar al nivel de las exigencias del mercado y por superar constantemente a quienes compiten por el mismo puesto laboral. Para eso la educación fundamental esta en los primeros años, cosa irónica en un país como en México donde los niveles de alfabetismo son bastante altos y donde el abandono escolar también es un tema preocupante.
Teniendo a la globalización y la competitividad como puntos cardinales para la orientación del plan educativo en el país, deberíamos detenernos a priorizar el problema educativo desde el punto de vista sustancial. Según estudios de la organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en México el 44% de los estudiantes no tiene una comprensión de lectura por lo menos adecuada, en ciencias y matemáticas los mexicanos alcanzan una nota de 6 sobre 10, demasiado baja para un país que desea considerarse dentro de los desarrollados en un mediano plazo. Respecto ala información sobre la educación básica mexicana, no existe muchas referencias y es casi fantasmal, no hay muchos estudios ni investigaciones, sin embargo el gobierno sigue implantando medidas superficiales que en teoría mejoraran las condiciones, pero que en practica no harán más que maquillar algo que por debajo huele mal. Se debe comenzar por analizar e investigar a fondo el problema de la educación, saber cuales son las raíces para poder arrancar el problema por completo, de otro modo no se verán cambios notorios a futuro.
La visión de los jóvenes respecto a las expectativas que la educación mexicana les plantea es bastante limitada. A pesar de que México cuenta con infinidad de universidades y muchas de ellas prestigiosas, almenos en el lado de Sudamérica, muchos de los jóvenes sienten una sensación de insuficiencia, pues siguen una visión sugerida por políticas externas, demandan más de lo que la oferta casera puede sustentar, pero ese ya es otro problema. Lo primero es evaluar la educación básica y reflexionar.