Posted on Tuesday 9 October 2007
Estaba en la preparatoria y me faltaba poco para terminar, mi hermana mayor cursaba su segundo año en la universidad y era todo un ejemplo para mí. En casa siempre la veía estudiando, en comparación conmigo yo era la más relajada de la familia, eso no quería decir que no me gustara estudiar, sino que no lo tomaba con más calma. Como vivíamos en Monterrey y nuestra familia había estudiado en la misma universidad, teníamos como propósito entrar la Universidad de Monterrey. Mi hermana ya lo había conseguido sólo faltaba yo. Un día conversando con ella, me comentó sobre las facilidades que te brindaba la universidad. A mi me entusiasmaron los programas de intercambio, poder estudiar por un periodo en otras universidades en el extranjero y conocer gente nueva, otras culturas y comparar los planes curriculares. El único problema era convencer a mis padres para que se hicieran cargo de los gasto de traslado, hospedaje y alimentación, que corren por cuenta del estudiante. Pero tenía tiempo suficiente para convencerlos. Además que si aquí tenía una beca, en otro país es respetada está beca. Si no consiguiera entrar al programa de intercambio por convenio, otra posibilidad sería participar en los programas especiales. Los cuales brindan al estudiante experiencias de corta duración como, cursos de verano y cursos de idiomas en el extranjero, prácticas profesionales y proyectos de acción comunitaria en otro país. Todavía ni estaba en la universidad y ya tenía todo planeado. Mi hermana estuvo en uno de esos programas y lo que me contó fue increíble, yo también quería experimentar ese viaje.
Otra de los aspectos que me atrajo de la UDEM son las residencias, en donde además de la integración con la gente otros lugares de la nación y del mundo, te ofrecen la herramientas para una buena formación académica. La asesorías exclusivas para los residentes, así podré contar con la ayuda de estudiantes de ciclos avanzados y profesores antes de un examen o en trabajos difíciles. Lo bueno que dentro del complejo viven dos profesores formadores académicos y diez alumnos que enseñan diversos método de estudio. Me gustaba la idea, porque me imaginaba en mi primer día de clases desorientada y con los primeros trabajos a cuestas sin saber por donde empezar. Además no todo se remitía a lo académico, sino también existían actividades culturales, recreativas, deportivas, entre otras, yo que soy una persona muy sociable era una buena opción. La combinación perfecta estudios y diversión, entrar a la universidad no implica estar todo el día metida en libros.
Me sentía lista para la universidad, faltaban sólo meses y a mí se me hacía una eternidad, quería entrar y mudarme a una de las residencias, tener una habitación con todas las comodidades: aire acondicionado, muebles, Internet, limpieza semanal y sistema de seguridad en caso de incendios. También espacios comunes donde hacer amigos, como salas de futbolito, billar, cocina, chimeneas, gimnasios y otras. Y como olvidar estar en contacto con la naturaleza. A todo eso sumado el hecho de sentirme libre e independiente, bueno aunque mis padres seguirían pagando hasta que yo pudiera hacerme cargo. A los pocos meses ingrese y ahora estoy desarrollando mi mente y pasándola bien con mis amigos.