Posted on Wednesday 12 December 2007
Como ya todos sabemos, el rol que cumplen las instituciones de carácter privado en México, han dejado a su paso una gran ayuda que se puede ver en el progreso social, laboral y sobretodo académico. En sí, este último aspecto es el que quiero tocar porque debido a la participación de capitales particulares, se han podido lograr mejoras sustanciales que en el pasado hubieran sido imposibles de lograr. Desde hace algunos años atrás, el impulso y el énfasis por los temas educativos han ido tomando cada vez más fuerza. Cabe señalar que esta situación se ha dado también gracias al apoyo de la sociedad mexicana.
Hoy en día, cualquier sociedad, necesita poder acceder de manera puntual y sencilla a cualquier tipo de conocimiento. Además, debe tener la destreza para poder asimilar los datos que le sirvan para evolucionar de manera gradual en los temas que se relacionen a la cultura, al trabajo y a la economía. Por eso, es que la educación juega un papel determinante en este contexto debido a que tanto los centros educativos como las universidades son la base para forjar a las futuras generaciones de trabajadores mexicanos. No debemos olvidar tampoco que su labor debe ir en conjunto con la acción de la sociedad civil, para que de esta forma el proceso educativo pueda llevarse de la mejor manera posible, dejando de lado cualquier tipo de complicación futura. Asimismo, en territorio mexicano, el tema educativo siempre ha sido muy importante para las autoridades respectivas como para la empresa privada. Sin embargo, en esta última década, el apoyo ha sido más que notorio. Por este motivo, es que actualmente, esta ayuda resulta tan decisiva. Un dato que nos explica el cambio que ha sufrido la educación en México es el que se relaciona al número de estudiantes que habían al comenzar el siglo XX. En esa época habían un millón de alumnos. Cien años después, hay en promedio treinta. Esta elevada cifra hace que las autoridades mexicanas hayan tomado con beneplácito las inversiones de fondos privados. En sí, porque no pueden satisfacer las demandas y las necesidades de todos los alumnos. Los retos y avances que se hayan podido conseguir a lo largo de las últimas décadas resultan insuficientes ante la falta de presupuesto para poder seguir mejorando lo ya conseguido. Lo que se busca es poder cubrir de manera equitativa el desarrollo educativo. Se debe evitar a toda costa, seleccionar zonas específicas en donde se invierta el dinero. Lo ideal es que la educación pueda llegar a la mayor cantidad de lugares posibles, aún cuando sean muy alejados. En sí, este es el reto fundamental a conseguir para que la educación mexicana pueda dar un gran salto respecto al pasado. Otro objetivo que también debe buscarse es mejorar de manera sustancial los métodos académicos, así como los niveles de comprensión de los estudiantes. Estas dos características por muchos años han sido desiguales en muchos sectores a lo largo y ancho de México y por eso siempre se han situado por debajo del promedio establecido por los planes realizados por las autoridades pertinentes. Finalmente, lo que se debe buscar también es lograr una interrelación efectiva entre las organizaciones de carácter educativo y del sistema en su totalidad. Lo idóneo sería dejar de lado los trámites burocráticos y tener a la mano soluciones más sencillas y eficaces que puedan estar a la altura de los requerimientos de una educación de calidad. O sea, de una educación moderna.