Monday 24 December 2007
Cuando se trata de conseguir un trabajo, todos nos preocupamos un poco. Mucho más si se trata de un puesto que nos brindará los beneficios económicos y personales por los cuales hemos estado soñando por mucho tiempo. Por esta razón, cuando las personas no consiguen algún trabajo que les satisfaga y, aún peor, no poder encontrar ninguno , la incertidumbre y la desazón son terribles. En el caso puntual mexicano, esta situación es un poco complicada de analizar. Lo que yo quiero lograr con estas líneas es poder trasmitir un poco de la realidad mexicana en este aspecto. Por eso, vamos a partir desde donde se generan los puestos de trabajo. O sea, al concluir los estudios universitarios o técnicos. Muchas veces, los jóvenes mexicanos se preguntan cual lugar es mejor para estudiar. Es decir, en una universidad o en un instituto técnico. La duda se resuelve al momento de escuchar las promesas que cada institución ofrece. Sin embargo, depende mucho del propio alumno poder conseguir en un futuro una considerable cantidad de ofertas laborables por sus servicios. Cabe señalar, que para muchos mexicanos, conseguir un trabajo no necesariamente se relaciona al esfuerzo y la calidad profesional de la persona. Es más, este gran número de personas cree que los puestos de trabajo se consiguen gracias a las influencias que puedan tener los estudiantes en las diversas compañías e industrias. Cabe acotar que este asunto está relacionado al desempleo que otros estudiantes sufren. Por lo dicho anteriormente, podemos comprender que muchas vacantes de trabajo son tomadas por favores y no por verdaderos merecimientos. Y esta es la bronca o molestia que muchos jóvenes mexicanos sienten al no poder laborar en cualquier empresa que requiera de sus servicios. En sí este tema es polémico, porque también no se puede desacreditar el esfuerzo y el nivel que muchos egresados, tanto del nivel universitario como del técnico, muestran en sus respectivos trabajos. Asimismo, continuando con este asunto, cabe señalar que una gran cantidad de jóvenes mexicanos de ambas categorías académicas están estudiando en tierras extranjeras. Por eso, es que se está dando de manera regular el proceso conocido como la fuga de cerebros o talentos. En sí, a mi criterio, las oportunidades laborales las busca uno mismo. A pesar de las dificultades que se puedan presentar en el camino. Lo primero que se tiene que tener en cuenta, es fijarse una meta primaria. O sea, conseguir un trabajo acorde del nivel que cada uno pueda mostrar. Cada persona sabe de sus destrezas y debilidades, por eso, siempre se debe apuntar a trabajos en los que uno se pueda sentir seguro de lo que va a hacer y no defraudar a quienes han confiado en nosotros. En resumen, podemos decir que el panorama mexicano en este aspecto no es muy claro. Los egresados universitarios y técnicos no saben a ciencia cierta si es que al concluir sus estudios podrán encontrar un trabajo que vaya acorde a sus expectativas y a su nivel de eficiencia. Por esta razón, siempre están en constante presión, que a la larga no le hace bien a ellos, ni al país en general. Lo que se debe buscar es una solución que poco a poco vaya modificando los patrones actuales relacionados al tema de conseguir un puesto de trabajo. Si esto se consigue, en un futuro los jóvenes mexicanos dejarán de sentir este temor y esa incertidumbre que hoy en día, en muchos casos, los atrapa.